Prácticas del pastoreo libre: Ventajas para el Medio Ambiente
En Las Trojes creemos que cuidar el campo es también cuidar del planeta. Y eso comienza por entender cómo producir de forma responsable. Por eso, hoy más que nunca, las Buenas Prácticas Ganaderas (BPG) son parte esencial de nuestra forma de trabajar.
Las BPG son el conjunto de acciones que permiten garantizar la calidad de los productos de origen animal, al tiempo que se protege el ambiente, se mejora la rentabilidad del rancho, se promueve el bienestar animal y se aseguran condiciones justas para quienes trabajan en él. Estas prácticas están diseñadas para lograr una ganadería más consciente, basada en el uso eficiente y regenerativo de los bienes y servicios ambientales, como el agua, el suelo y la vegetación, y el mantenimiento de la funcionalidad de los ecosistemas.
Para identificarlas, se evalúan ciertos puntos clave como el manejo del pastizal, del agua y del ganado, así como la sanidad animal, la conservación de la fauna silvestre, la calidad de las instalaciones, el bienestar animal, el registro de los animales y el entorno. Estas acciones bien aplicadas no solo mejoran la producción, sino que fortalecen el suelo, la biodiversidad, y hacen a los ranchos menos vulnerables frente a eventos climáticos como las sequías (Benavides y Rosenfeld, 2009).
Ahora bien, ¿cómo se relacionan estas prácticas con el pastoreo libre?
El pastoreo libre, cuando se realiza bajo estas buenas prácticas, puede ser una de las estrategias más efectivas para conservar los ecosistemas y, al mismo tiempo, producir de forma ética y sostenible. En contraste con los modelos intensivos, el pastoreo libre bien manejado permite que el ganado aproveche los recursos naturales del entorno sin sobreexplotarlos. Esto ayuda a mantener la cobertura vegetal, promover la regeneración del suelo y preservar la biodiversidad local.
De hecho, un análisis técnico elaborado por Benavides y Rosenfeld (2009) concluye que muchas de las buenas prácticas ganaderas; como el manejo adecuado del estiércol, la disposición correcta de animales muertos, el aislamiento de animales enfermos y la limpieza periódica de instalaciones, son fundamentales no solo para la salud animal, sino también para la protección del agua, el suelo y la salud pública. Estas acciones reducen la propagación de enfermedades, minimizan la contaminación y permiten mantener condiciones sanitarias óptimas en los predios.
Por ejemplo, mantener animales sanos desde su ingreso al predio, identificarlos individualmente y evitar su exposición a fuentes de contaminación es clave para conservar la salud del ecosistema. La trazabilidad, el registro detallado y la vigilancia sanitaria son herramientas que, aunque sencillas, tienen un gran impacto ambiental y productivo.
Desde la experiencia en campo, también hay esperanza. Según Von Der Meden (2012), la recuperación de ecosistemas como el del Desierto Chihuahuense es posible. Se estima que entre el 50 y el 70% de sus pastizales originales se han convertido en matorrales en los últimos 130 años debido a prácticas no sostenibles. Sin embargo, algunos ranchos mexicanos que han adoptado BPG han logrado revertir esa degradación, mejorar la producción y fortalecer las condiciones económicas de las comunidades ganaderas.
Desde la experiencia en campo, también hay esperanza, la recuperación de ecosistemas como el del Desierto Chihuahuense es posible. Se estima que entre el 50 y el 70% de sus pastizales originales se han convertido en matorrales en los últimos 130 años debido a prácticas no sostenibles. Sin embargo, algunos ranchos mexicanos que han adoptado BPG han logrado revertir esa degradación, mejorar la producción y fortalecer las condiciones económicas de las comunidades ganaderas.
Von Der Meden (2012)
En Las Trojes, apostamos por una ganadería consciente, ética y ambientalmente responsable, donde el respeto por el entorno va de la mano con la calidad de nuestros productos. Creemos firmemente que el futuro del campo no está en la explotación sin límite, sino en su restauración, en su cuidado y en su capacidad de seguir dándonos vida. Producir bien no es suficiente: hay que producir con visión de largo plazo y amor por la tierra que nos sostiene.